viernes, 11 de diciembre de 2015

Síndrome de Fatiga Crónica: ¿una infección de virus herpes del nervio vago?


Michael VanElzakker

Fuente: HHV-6 Foundation


Comentarios de Jose Luis Rivas, farmacéutico e investigador coordinador ASSSEMBiomédics
Michael VanElzakker, investigador afiliado al laboratorio de neuroimagen Tufts Universidad TEPT, así como la división del Massachusetts General Hospital Psiquiátrico Neuroscience, han publicado una nueva hipótesis sobre la posible etiología del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC). En el documento, publicado en Medical Hypotheses VanElzakker sugiere que el EM/SFC podría ser el resultado de una infección patológica del nervio vago. Aunque VanElzakker propone que cualquier virus o bacteria neurotrópico podrían desencadenar el SFC, HHV-6 se encuentra en la parte superior de su lista.
Durante años, los investigadores de EM/SFC han estado buscando en las células plasmáticas sanguíneas un agente patógeno que causara la miríada de síntomas experimentados por los pacientes afectados del Síndrome de Fatiga Crónica. Sin embargo, según VanElzakker, pueden haber estado buscando en el lugar equivocado (plasma sanguíneo) en lugar de buscar en los tejidos del sistema nervioso central y periférico. 
Durante la infección, el nervio vago sensorial envía una señal al cerebro para iniciar "comportamiento de la enfermedad," una respuesta involuntaria que se caracteriza por fatiga, fiebre, mialgia, la depresión y otros síntomas que a menudo se observan en pacientes con EM/SFC. VanElzakker propone que cuando los ganglios vagal sensorial o paraganglios son asimismo infectados con algún virus o bacteria, estos síntomas serían aun más exacerbados. Señala que muchos de los síntomas del comportamiento de la enfermedad (como la fatiga, cambios en el sueño, mialgias, deterioro cognitivo, depresión y agotamiento de zinc) también estarían mediados por citoquinas proinflamatorias como se observa en el EM/SFC.

Los herpesvirus y ciertas bacterias intracelulares establecen latencia en el nervio vago y se reactivan durante periodos de estrés o enfermedad, causando la liberación de citoquinas proinflamatorias. HHV-6 es un virus neurotrópico (con afinidad por alojar en el sistema nervioso) y potente inductor de citoquinas tales como IL-6 y NFkB, que muchos grupos han propuesto como agentes etiológicos en el papel de HHV-6 en condiciones neurológicas tales como convulsiones y epilepsia. "Si la infección crónica  se localiza en el nervio vago sería indetectable en el plasma, pero podría ser detectado mediante el análisis de biopsias de tejido del nervio vago", sugiere VanElzakker HHV-6 es conocido por invadir el hipocampo y otras partes del sistema límbico, y también establece su residencia en los ganglios sensoriales humana junto con otros herpesvirus neurotrópicos incluyendo HSV-1 y VZV (Hufner 2007).
Para probar su hipótesis, VanElzakker sugiere que las muestras de biopsia del nervio vago deben buscarse a partir de pacientes con EM/SFC que hayan muerto prematuramente por otras causas. Además, también sugiere que los anticuerpos radiomarcados pueden diseñarse y utilizarse para detectar estas infecciones localizadas en el SNC (Sistema Nervioso Central). Los anticuerpos radiomarcados se emplean actualmente en campos tales como imágenes de tumores, en donde ayudan a localizar grupos de virus específico in vivo.
Opciones terapéuticas potenciales, dice, incluyen tratamientos antivirales específicos del virus, inhibidores de células gliales como lbudilast (utilizado para el asma y los accidentes cerebrovasculares en Japón) y la estimulación del nervio vago. La estimulación del nervio vago se utiliza actualmente para la epilepsia refractaria, una condición que se ha asociado con la reactivación del HHV-6B.
VanElzakker señala que un problema potencial con antivirales son que estos medicamentos no son efectivos dentro de los sitios inmunoprivilegiados como son los paraganglios vagales. Además, cualquier terapia antiviral tendría que ser de amplio espectro hasta que fuese posible el diagnóstico viral específico. Un antiviral como valaciclovir (Valtrex), por ejemplo, funciona bien contra el VHS-1, pero es de espectro muy limitado o nulo contra el CMV o HHV-6. Dos especialistas en enfermedades infecciosas, José Montoya y Martin Lerner, han publicado estudios previos en que sugieren que la terapia con valganciclovir podría ser eficaz para el subgrupo de pacientes con EM/SFC con sospecha de infecciones latentes  o de bajo nivel  por virus HHV-6, EBV y CMV. Tanto Montoya como Lerner han demostrado que los ensayos con tratamientos más largos (> 6 meses) han alcanzado un mayor éxito que la terapia antiviral a corto plazo (Ver HHV-6 y CFS). Ampligen, un fármaco que se ha sometido a evaluación clínica para su uso en los pacientes con EM/SFC, también tiene propiedades antivirales. De interés, lbudilast es un inhibidor phoshpodiesterase y varios fármacos en esta clase farmacéutica han demostrado inhibir la replicación del CMV.
Consideraciones y comentarios por José Luis Rivas
- La reactivación del HHV-6 podría ser una de las causas del EM/SFC, según este autor -remarcar que es una hipótesis- aunque la detección de éste es compleja al alojarse, como pasa en otros virus, a nivel intracelular y/o tejido nervioso, y de ahí la dificultad de su detección en plasma de sangre periférica, además de existir diferentes tipos de virus HHV-6, siendo por tanto aun más complicada su detección a nivel de analítica "doméstica".
- La sintomatología neurológica presente en el EM/SFC  podría explicarse por el neurotropismo -afinidad por el tejido nervioso- de este tipo de virus herpes.
- Los antivirales clásicos y precursores del aciclovir (Valciclovir y Valganciclovir) se proponen como poco efectivos ante su falta de especificidad y la dificultad de atravesar la BHE (Barrera Hemato Encefálica) que protege el acceso al SNC. Aquí añadir que son poco activos fuera de ciclos líticos (de división en infección).
Comentarios
Estamos convencidos, como propone este autor, que un sistema inmune a priori competente, pero que por diferentes causas (estrés, tóxicos, traumas, vacunas, cierta predisposición genética etc) podría volverse temporalmente "inmunodeprimido" como para mantener a raya a virus y otras microorganismos intracelulares (rickettsias? como la borrelia) que se reactivarían provocando la sintomatología descrita en los SSC. 
Tratamientos inmunomoduladores, tanto inmunosupresores como por ejemplo el Rituximab mediante el que se destruyen los linfocitos B del tipo CD20 y/o inmunoestimuladores inespecíficos (de tipo vacunal, a nivel del receptor de la vitamina D como olmesartan o cGMAF, la microinmunoterapia dirigida contra determinados herpesvirus etc) podrían, todavía no sabemos bien como, mejorar temporarl o definitivamente la sintomatología.
Los niveles elevados de determinadas citoquinas así como perfiles muy bien definidos para subpoblaciones concretas en linfocitos T y en Natural Killer coherentes con este tipo de reactivaciones virales podrían suponer biomarcadores para caracterizar, de manera indirecta, este tipo de síndromes y de ahí el empeño en caracterizar los famosos "biomarcadores inmuno-infecciosos" sobre los que andamos investigando...




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