miércoles, 9 de febrero de 2011

Reflexiones desde la sala de espera

Nuestro compañero de Asssem, José Antonio García, enfermero, filósofo e historiador, nos envía este fantástico documento que invita a preguntarse en base a qué criterios los Inspectores Médicos ningunean a los enfermos que van a dichos tribunales cargados de informes de especialistas y con la esperanza de que su patología sea reconocida.
Pero la crisis y otros factores han hecho que la mayoría de enfermos aquejados de patologías graves como el SFC/EM, FM y SQM que acuden a demandar lo que por ley les pertoca, sean sistematicamente tachados de    
embaucadores y "getas" y/o su patología orgánica es etiquetada como "psiquiátrica".

Aquí un pequeño abstract:

Reflexiones desde la sala de espera.
La primera vez que acompañé a Lina, mi compañera, a las oficinas del INSS, para revisión por los equipos de valoración de esta Institución, me llamó especialmente la atención uno de los carteles que en diferentes lugares de la multitudinaria sala de espera decoraban las paredes. Un cartel lleno de buenas intenciones y que invita a una profunda reflexión, sobre todo, después de salir de
dichas dependencias.

Incapacidad Temporal. Es una prestación sanitaria y social
Es un derecho del trabajador .
El médico desde su independencia y profesionalidad es quien mejor conoce mi proceso.
Debo colaborar con él.
Todos debemos trabajar por su sostenibilidad.
Seamos responsables....

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Equipo ASSSEM

5 comentarios:

  1. Por suerte, el sentido común no se ha extinguido todavía.

    Un gran escrito. Lo comparto!

    Eli Poarch

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  2. Exquisito escrito. Felicidades a José Antonio por la perfecta comprensión de la situación de estas enfermedades.

    Esta, bien llamada, inquisición actual, no necesita del potro (maquina de tortura) para hacer sufrir nuestros cuerpos, pues ya lo están. Este es el alto precio que muchos tenemos que pagar por la llamada "civilización".

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  3. Esta es la realidad que vivimos, muy bien analizada. Tenemos que seguir todos denunciando lo que no es aceptable!
    Disidentes todos!

    Clara Valverde

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  4. Un retrato brillante y un lúcido análisis sobre la situación. El tema de la "presunción de inocencia", del cual se suele hablar poco, constituye tal vez la vulneración más flagrante de derechos humanos/constitucionales de la que a menudo son víctimas las personas afectadas por las enfermedades de Sensibilización Central. En una mesa redonda televisada de hace unos años, un conocido responsable del ICAM, al ser preguntado por la negativa recurrente, en sus valoraciones, de cualquier evidencia documentada proveniente de médicos especialistas, apeló al miserable y pobre argumento de que "existían muchos diagnósticos erróneos", admitiendo así implícitamente, la aplicación de una lógica del "por si acaso, lo niego". Sin rubor alguno y sin vergüenza. Y es que cuando una organización viene regida exclusivamente por criterios mercantilistas/neoliberales, los principios, valores, o cualquier cosa que suene a ética, quedan tan relegados, que llegan a olvidarse. Y es entonces cuando los cartelitos cumplen su función: la ética es cosa de otros.
    Gracias por el relato!

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  5. ¡Excelente reflexión, José Antonio!
    Con tu permiso comentaré el lenguaje del cartel de la sala de espera, porque su estilo es impactante.Revela sin ambages, la mentalidad de la institución, que por lo visto mantiene su "adhesión inquebrantable" a la concepción que tenía de los ciudadanos el creador de la Seguridad Social española. Cuando reza:"...el médico...es quien mejor conoce mi proceso. "Debo colaborar con él", ya da por sentado que el trabajador que acude es un ser ignorante, inculto, tanto que es incapaz de observar, sentir y entender lo que le transmite su propio cuerpo y el médico es una especie de ser omnipotente que a priori lo sabe todo sobre nosotros. "Debo colaborar con él": se le dan instrucciones como si fuera un niño de corta edad o con una limitada capacidad de comprensión. Recordemos que en los años 40, se aleccionaba por radio a los ciudadanos con este tipo de lenguaje: "yo no diré esto", "yo no haré lo otro"...
    Y por descontado, dan por hecho que los ciudadanos son un atajo de vividores holgazanes que intentarán aprovecharse de unos beneficios que "graciosamente" les concede el sistema. Esto nos muestra que la democracia y los principios del estado de derecho no han llegado todavía a la organización de la Seguridad Social, y ésto es muy grave en pleno siglo XIX.

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