EL PODER DE LA INFORMACIÓN
FRENTE
AL PODER DEL DINERO
Artículo de opinión sobre la importancia de que los
propios afectados de SSC asumamos el compromiso de mantenernos informados en
todos los aspectos que condicionan nuestra realidad, así como difundir toda
esta información como herramienta de poder a nuestro alcance para hacer frente
al abanico de intereses que nos han llevado a esta situación de abandono y
marginalidad.
Por Paula Carracelas
Periodista y colaborado de ASSSEM
Una llamada a los afectados y una reflexión sobre ese paso lento que nos llevará lejos
Desde mi
perspectiva de persona afectada que ha descubierto recientemente estas páginas de
ASSSEM, la Liga SFC, Robert Cabré, Josep Carbonell… y demás profesionales que están poniendo su
formación y experiencia al servicio de la información sobre la realidad de nuestras
enfermedades, siento la necesidad de hacer este llamamiento-reflexión, para
todos aquellos que como yo acabáis de aterrizar por aquí o vais a hacerlo en el
futuro.
Lo que estoy
descubriendo poco a poco (porque el trabajo de leer también es duro) es una
valiosísima información para conocer y comprender desde diferentes ámbitos la
realidad que estamos viviendo; fruto de un trabajo de investigación,
recopilación, análisis, síntesis y desarrollo para poner al alcance de todos,
con un lenguaje claro, directo y práctico, la evidencia científica; la
verdadera situación asistencial, jurídica y social de los afectados; así como
el contexto internacional y la maraña de intereses que dan explicación a esta absurda
y surrealista experiencia que nos está tocando vivir.
Estoy absolutamente
convencida, y por eso quiero con este artículo hacer énfasis en ello, de que la
información, hoy por hoy, es nuestra mejor herramienta para ayudarnos a
nosotros mismos a mejorar nuestra calidad de vida, así como el arma más poderosa
para enfrentarnos a esos intereses que comparten un mismo objetivo: mantenernos
ignorantes, humillados, callados y ocultos.
Desde este
convencimiento y aprovechando el enorme esfuerzo de quienes la elaboran, quiero
hacer este llamamiento y reflexión:
¡Qué no te asuste
descubrir tanta cantidad de información como la que vas a encontrar en estas
páginas; es muchísima y no se puede digerir en dos días; pero es nuestra
obligación, si queremos conseguir algo, ir asimilándola a nuestro ritmo pero en
su totalidad!, porque:
-En los
"ataques" que sufrimos cada día en las consultas y en nuestro
entorno, incluso y lamentablemente el familiar, esta información nos ayudará a
defendernos desde la razón que da el conocimiento y no desde la rabia e
impotencia, que en mi opinión nos hacen más vulnerables.
-Nos ayudará a
discernir con más puntería la información útil, basada en datos, evidencias,
vivencias y aspectos demostrables, de la información tóxica que nace de
opiniones infundadas o de intereses económicos y políticos.
-A identificar
quiénes son esos “lobos con piel de cordero” que nos están “vendiendo”, que de
cara se posicionan de nuestro lado y de espaldas sólo atienden a sus propios
intereses.
-Nos facilitará
trucos a nuestro alcance para mejorar nuestra calidad de vida, en la medida en
que cada uno pueda ponerlos en práctica.
-Y lo más
importante pensando en nuestro futuro, nos permitirá una visión de conjunto
para entender que las SSC ponen en cuestión: la salubridad de las nuevas
tecnologías para un importante porcentaje de la población; la contaminación
química al servicio de la productividad; los intereses económicos de los que
han encontrado en las SSC un filón de enriquecimiento; la cobertura asistencial
y social que los responsables políticos "venden" como modélicas,
incluso, la protección y efectividad de la propia justicia... en definitiva,
saber desde cuántos frentes nos apunta el poder que nos ataca: EL DINERO.
Porque este entendimiento nos permitirá mejorar nuestras propias herramientas
de defensa en todos y cada uno de esos frentes y desarrollar nuevas estrategias
de lucha para salir de una vez por todas de este bloqueo al que nos tienen
sometidos.
Cuanto antes
comprendamos que las SSC, de una u otra forma, ponen en jaque ciertos aspectos
del desarrollo tecnológico, productivo, político y económico y cuestionan su ética
frente a las personas como individuos con derechos -incluida la protección de
su salud-, antes podremos empezar a desarrollar propuestas muy concretas y
viables, para servir en bandeja a nuestros responsables políticos e ir abriendo
brecha en este manto que nos tiene ocultos. Porque pienso que necesitamos ser
prácticos y realistas, pero sobre todo combativos.
Asumir que nos ha tocado en
cierto modo abrir camino, que nuestras enfermedades puedan ser un “imprevisto”
y como tal formen parte del “lado oscuro” de esta sociedad donde tecnología e
intereses económicos van de la mano; pero no aceptar nunca que tengamos que ser
“un precio a pagar”, ni mucho menos permitir que entre los protegidos por los
derechos fundamentales existan en la práctica “categorías”. Ese esfuerzo
desmesurado, a nivel internacional, por tapar estas enfermedades tarde o
temprano dejará de tener efectividad; pues la evidencia acaba por salir a flote
y debemos esforzarnos nosotros también porque salga lo antes posible. Y lo
ocurrido recientemente en Noruega, es ya una brecha por la que podemos seguir
rasgando.
Esta reflexión,
aludiendo a esa frase que nos brindaba Clara Valverde de “vamos despacio porque
vamos lejos”, es el enfoque que hago de hasta dónde tenemos que llegar; pero
sobre todo, es mi opinión respecto a cuál debe ser ese primer paso para que todos
coincidamos en el camino. Pues cuantos más seamos, quizá consigamos agilizar el
paso, pero seguro el camino se hará menos pesado. Y ese primer paso, desde mi
punto de vista, es romper la primera barrera quitándonos nuestra propia venda:
la ignorancia.
Si queremos pedir algo, primero tenemos que saber qué, cómo, a
quién y por qué hemos de pedir, pero sobre todo hasta dónde tenemos aún que
seguir pidiendo. Por eso necesitamos hacer este esfuerzo por leer, asimilar, compartir
y difundir toda información que revele la verdad de lo que estamos viviendo y
hacer que se extienda entre todos los afectados y la opinión pública. Porque
tenemos que coincidir en el camino para ser más fuertes, pero también, y dado
que el camino es largo, tenemos que hacernos más resistentes alimentando
nuestra razón con el conocimiento…
…porque, al fin y
al cabo, “los otros” tendrán mucha influencia, pero nosotros tenemos el mejor
argumento que se puede esgrimir: LA VERDAD …
….y porque el
dinero puede dar mucho poder…. pero la información ES poder.


